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Ramiro Espinoza
   
 
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Ramiro Espinoza en T-Convoca

 

A quienes les toca más de cerca el letrismo (lettering) que el riguroso y metódico diseño tipográfico, como es mi caso, escuchar a Ramiro Espinoza provoca cierto alivio.

Partir a un país extraño a nuestras costumbres latinas como lo es Holanda, ‘enrolarse' en la prestigiosa KABK (Real Academia de las Artes de La Haya), apostar a ello y sintonizar con férreos métodos de enseñanza deben ser cuestiones poco fáciles de procesar y planificar.

El interés y el compromiso casi afectivo de Ramiro para con la tipografía hizo gran parte de ese trabajo de adaptación. El resto fue simple: toneladas de trabajo.

Encontrarse de repente rodeado de colegas de todas partes del mundo. Llevar lo suyo y combinarlo con la percepción de sus nuevos profesores (algunos muy valorados dentro del mundo tipográfico como Frank Blokland o Fred Smeijers) y sobre todo pasar de ser (o haber sido) profesor para ser alumno son pasos que Ramiro tuvo que saber enfrentar antes de meterse de lleno en un nuevo proceso de aprendizaje que depararía sinsabores y reveses.

Nadie dijo que sería fácil.

Ramiro rescata con sus palabras algunas cosas sencillas de su maestría en la KABK: rescata la exhaustiva práctica caligráfica, valora el trabajo conceptual, el pasaje de lo caligráfico a lo tipográfico. Resalta sobre todo el pensamiento sistémico quizá formalizado acabadamente en el concepto de interpolación tipográfica desarrollado por Gerrit Noordzij y graficado por Petr van Blokland. (ver imágenes 1,2 y 3)

El peso teórico de Noordzij en la KABK es indudable. Desde 1970, en donde se hizo cargo de la clase de Lettering y caligrafía, comenzó a profundizar un estudio integral de la construcción formal de las letras. Es estudio sistemático de Noordzij de los elementos escriptóreos (pincel chato, pluma chata y pluma de punta) que definieron morfológicamente a nuestra escritura occidental a través de la historia fueron forjando una serie de conceptos que irían sentando las bases del método utilizado en la Academia.

La variación del trazo que se logra con el pincel y la pluma chata modificando su direccionalidad fue bautizada por Noordzij como ‘translation' (desplazamiento).

La pluma de punta, cuyo grosor de trazo se define por presión y no por angulación, generó la definición de ‘expansion' (expansión).

Estos estudios llevaron a Noordzij al planteo de un esquema gráfico con forma de cubo tridimensional en el cual los tres ejes: X, Y y Z se corresponden a las variables por él antes definidas.

El eje Z dedicado al tipo de contraste, en cuyos extremos se ubican los trazos generados por pluma de punta chata y de punta redonda.

En el eje X se ubica el incremento del contraste entre finos y gruesos hasta sus máximas posibilidades.

El eje Y nos muestra la disminución de ese contraste.

Entre estos ejes Noordzij interpola los extremos logrando como resultado una combinatoria formal extensa y abarcativa que sirve para comprender que el problema de la construcción de las letras y su contraste se basa en la forma en la que se articulan estas variables. (ver imágenes 4 y 5)

Tanto la forma pura como la variable de peso entran en este esquema con comodidad.

Las ideas de Noordzij fueron desarrolladas sobre papel o pizarra. Sería Petr van Blokland, en los '80, el que tomaría el guante antes ignorado propuesto por Noordzij y desarrollaría en una computadora personal diseñada por él, el software necesario para hacer los cálculos necesarios de la interpolación tipográfica.

Basándose en el software desarrollado por Peter Karow, el Ikarus, van Blokland crearía al poco tiempo el Ikarus M, una versión para las computadoras Macintosh.

La sabia combinación de los saberes tradicionales con la potencialidad tecnológica y digital es lo que le brinda a las teorías de Noordzij el sustento y la jerarquía de las que gozan.

Aprender a pensar sistemas en vez de formas o signos aislados es quizá uno de los primeros pasos para Ser un diseñador tipográfico serio.

Quizá el segundo, y no menos complejo, sea aprender a generar formas propias, originales en su concepción y personales en su desarrollo.

Ramiro, y quizá también la KABK como institución, desaprueba en cierta forma el encarar el diseño de sistemas tipográficos desde la estandarización de formas concebidas por otros ya sean caligrafías o letras que nunca fueron concebidas para ser fuentes tipográficas sino para ser lo que son: caligrafía o letrismo.

El mismo Ramiro, con Lavigne, es un vivo ejemplo de qué entiende la Academia por seriedad.

Luego de dejar otro proyecto de lado, en 6 días de encierro a pura pluma de punta empezó a concebirse el trabajo que terminaría entregando para lograr su graduación.

Ver el proceso de la ‘Lavigne' es ver el método de la KABK. Método transparente, por cierto.

Ver los bocetos de Smeijers es ver un hombre equivocándose y trabajando a partir de la corrección de esos errores.

Ver cómo resultaron los trabajos de compañeros de Ramiro y cómo resultó ser la ‘Lavigne' me habla, al menos, de la efectividad del método pedagógico que utiliza la Academia. (ver imágenes 6 y 7)

Ahora, ya con esta experiencia en su mochila profesional, Ramiro dirá de sí mismo ‘Soy un diseñador mediocre, pero ahora lo soy menos'.

Yo tendré el tupé de agregar que la forma en la que Ramiro Espinoza encaró su aventura por los Países Bajos es sólo suya, personal e intransferible. Pero lo que sí se siente (o sentí) al escuchar sus palabras es un profundo respeto por lo artesanal, por lo manual. Respeto y casi veneración por aquellos letristas que a punta de pincel de marta hacen verdaderas maravillas sobre algún vidrio perdido. Alerta para que tomemos conciencia de la importancia cabal de rescatar aquella tradición, aquella técnica. De aprenderla. Y una fuerte reticencia a la tan mentada búsqueda de la objetividad del diseñador, profesión intrínsecamente ligada al arte. O a las artes y oficios. O a las artes aplicadas. (ver imágenes 8, 9 y 10)

En fin, profesión tan subjetiva.

Explorar. Practicar, trabajar y transpirar. Pensar. Diseñar.

De eso habló Ramiro. Y bienvenido sea, aunque ya haya partido nuevamente a Holanda a seguir viajando.

   
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