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Esperábamos con ganas una nueva oportunidad. Necesidad de catarsis, de despedir el año y alejar las brujerías... Porque lo Bello y la Bestia es una sana costumbre que ayuda a los t-convocados a espantar los miedos y ahuyentar los maleficios. Exhibir algo que creemos Bello y a la vez dejar salir la Bestia que nos habita. Pasarlo bien, compartir un buen momento con colegas y amigos, reírnos de los errores, de las dificultades con los clientes, con los proveedores, con nuestras propias contradicciones. La expectativa del público cuando se sortearon las Bestias fue una señal inequívoca de la vitalidad del conjuro... ¡Que se repita!.
:: Marcela Romero y Pablo Cosgaya
Saludable catarsis
¿Quién no ha mirado los tres chiflados? Nos reímos de sus caídas, de sus yerros, de todo aquello que no sale bien pero al final divierte. De eso trató parte de este segundo encuentro de "Lo Bello y la Bestia", con menor concurrencia que el anterior, pero por eso, no menos divertido. Me pregunto si las ausencias se deben a que cada día diseñamos mejor, o que tal vez, nos da vergüenza asumir que no somos tan buenos diseñadores como creemos. Debemos reconocer que en algunos casos el control de un trabajo no pasa por nosotros sino por el cliente y nos transformamos en "corruptos" diseñadores con tal de terminar y cobrar el trabajo aunque sea un deshecho.
Hacer catarsis con lo que nos ocupa gran parte del día es saludable, por eso espero que en la próxima edición, llenemos el espacio de Bellos y de Bestias porque es lo que contiene el Diseño Gráfico que en verdad hacemos.
:: Eduardo Tunni
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