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El disertante afirma no ser de los que
creen en la sola virtud de los títulos para animar a
alguien a asistir a una charla - o a cualquier otra cosa. Dado
que suelen despertar interés cuánto más
ingeniosos y después pueden no corresponderse en su desarrollo
temático, con las fantasías generadas en la desorientada
audiencia. Con lo cuál, pueden transformarse en un oprobioso
gol en contra.
En virtud de esa exigua certeza, ofrece unas pistas de lo que
su charla no será -convencido de que además carecerá
de muchas más cosas, que, confía, la buena disposición
de los presentes, sabrá disimular-:
- La presentación no tiene de historieta más que
el enunciado, por lo cuál no será un comic de
tango.
- Tampoco, desafortunadamente, lo tendrá a Robert Duvall
como invitado estrella. |