El
Diseño según Ros
Los que asistimos al tercer encuentro del
año de t-convoca teníamos
claro que no íbamos a presenciar
una charla académica, sino más
bien todo lo contrario. De hecho, la convocatoria
misma: "Cómo hacer diseño
editorial, tapas de cd's, tarjetas de discotecas
con las mismas cinco familias tipográficas
standard" jugaba en tono de provocación.
Tono, si se quiere, que define una impronta
en el trabajo de este diseñador.
Alejandro Ros se ocupó de entrada
de confirmar esto que acabamos de decir.
Instaló un clima de broma para con
los asistentes y tomó el guante de
la chanza tipográfica al decir que
empleaba la mayoría de las veces
la Helvética "preventiva"
(sic.) Secuencialmente nos fue llevando,
primero, por un extracto de sus trabajos
en arte de tapa, luego en entradas y gráfica
para discotecas, y finalmente en diseño
editorial. Una gran cantidad de piezas muy
recordadas por su simpleza y por el empleo
exquisito de figuras retóricas.
En casi dos horas de presentación
navegó con destreza entre el comentario
de sus trabajos, la autocrítica y
la anécdota. Algunas de ellas por
cierto muy coloridas en tanto referían
al trato con clientes tan particulares como
pueden serlo las figuras del rock nacional.
En pequeñas apostillas, nos introdujo
en la cotidianidad del trabajo en su estudio
y en el que realiza para los suplementos
Radar y Las/12, ambos del matutino Página/12.
Se permitió nuevamente bromear respecto
al trato con editores y periodistas y resistió
a pie firme una nueva humorada de uno de
los asistentes, sobre la elección
tipográfica. Entre sonrisas debió
aclarar que las cinco familias antedichas
eran: Helvética, Garamond, Bodoni,
Futura y Clarendon.
Promediando el cierre de la charla habló
de sus comienzos en el diseño gráfico,
de su fascinación por la música,
de su falta de devoción por el manejo
del Photoshop y de su posición como
diseñador respecto a los códigos
del marketing. Alguien le preguntó
por la inspiración y Ros volvió
a contestar con la misma sencillez con la
que explica sus trabajos.
Uno se lleva la impresión de que
no le pesa la destacada trayectoria, ni
moverse en un ambiente de "rockstars",
ni tampoco ser considerado, por propios
y ajenos, como uno de los grandes diseñadores
que tiene hoy la Argentina.
Como sea invito a todos, y especialmente
a quienes no lo han hecho aún, a
visitar su sitio web y sacar sus propias
conclusiones.
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