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Darío Muhafara comienza este séptimo
encuentro de T-convoca con una advertencia: en su
exposición, dice, no ofrecerá conclusiones
sino que creará un espacio de reflexión
a partir de “los retazos” de su trabajo,
como llama él a las preguntas que se ha planteado
en el transcurso de su hacer con la tipografía.
Toda la charla, y eso fue lo interesante, estuvo
articulada a partir de su propia experiencia y
partió de la pregunta en torno a las diferencias
entre el dibujo manual y el dibujo vectorial.
Esa pregunta es la que le ha permitido encontrar
un modo de abordar el diseño tipográfico.
En ese ir y venir a través de diferentes
formas de mirar y hacer, con la computadora instalada
y con la aparición de los softs de diseño
de fuentes, Darío incursionó en
el diseño tipográfico, partiendo
de formas geométricas básicas, desarrollando
tipografías, —que coloca en el mercado
tipográfico—, y a las que volverá
más adelante en el avance de su aprendizaje.
Esa dualidad entre tener la certeza de que un
soft de diseño de fuentes no convierte
a nadie en tipógrafo, por un lado, y la
idea de que manejando el soft podés “diseñarla”,
por otro, lo lleva a formularse otra pregunta:
¿es necesario entender las formas en el
sentido clásico del dibujo?
En ese recorrido, a partir de los tips que le
da Lentino relacionados con modos tradicionales,
como con el uso de la pluma, por ejemplo, sale
de la geometrización y empieza a descubrir
e incorporar otra visión en la estructura
de los signos.
Lo interesante en Darío es que el hacer,
el diseñar, no le sacó espacio al
permanente cuestionamiento de las formas. Todo
el tiempo tiene presente la pregunta acerca del
pensamiento tipográfico y se cuestiona
si el manejo con tecnologías diferentes
no obligará a tener una formación
diferente.
Con el análisis de las tipografías
Matrix, Trixie, Emigré, Normetica,
Mono, Water tower, Pez, Jesús loves you
y Blur, entre otras, toma postura y aborda
la pregunta acerca de cómo empezar con
el diseño tipográfico y lo organiza
a partir de cuatro puntos: la geometrización,
el random como proceso de diseño, las tipografías
bitmap y las tipografías generadas a partir
del scanner. Cada uno de esos puntos
es desmenuzado con tipografías propias
y ajenas. Son, entonces, las formas y el hacer
los que le permiten construir un pensamiento.
A medida que trabaja y reflexiona, encuentra que
el diseño vectorial da nuevas posibilidades,
aún cuando produce una ruptura con el dibujo
a mano alzada. Siempre analizando familias tipográficas,
llega a la conclusión que en el diseño
vectorial pueden juntarse diferentes formas que
no necesariamente suponen un camino evolutivo.
El diseño vectorial no es una manera de
dibujar sino el espacio donde se capitalizan todas
las posibilidades del dibujo, una conclusión
a la que sólo se puede llegar, y en este
punto acordamos con Darío, luego de superar
el enamoramiento con la herramienta. Lo que él
llama el montaje en el diseño de tipos,
y lo ejemplifica con su tipografía Jackie.
En la etapa actual, desarrollando la tipografía
Malena junto a Lentino, aborda
el diseño tipográfico desde otro
lugar. Los signos surgen directamente del dibujo
en pantalla, pero con la concepción de
las formas buscadas incorporadas en el pensamiento.
Entonces, si bien Muhafara comenzó su
charla diciendo que no ofrecería conclusiones,
encuentra que no hay una sola manera de ver o
un único camino en el diseño tipográfico.
Desde su inocencia o falta de formación
inicial, logró construir conocimiento gracias
al ensayo, la prueba, el error y el cuestionamiento
permanente.
Darío expone y se expone. Con sus propias
tipografías, muestra, analiza y cuestiona,
y se muestra, se analiza y se cuestiona. Una modalidad
poco frecuente por estos lares.
Chapeau!
Reseña: Silvia H. González
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