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Los temas centrales que Carlos abordó en T-Convoca fueron:
Variables tipográficas, especificidad y uso. Cuestiones clásicas y contemporáneas. Su participación en la construcción de jerarquías textuales. Vínculo entre unidades de organización y circuitos de lectura.
La estrategia expositiva se basó en una analogía con El Mago de Oz y la exposición se tituló: Sigue el camino amarillo. Se insistió en la imposibilidad de anticipar el comportamiento humano.
Esta fue la introducción para una breve referencia sobre variables tipográficas y jerarquías textuales que comenzó con algunas preguntas:
¿Qué pasa si el ojo no quiere seguir el camino?
¿Y si quiere desandar el camino, volver atrás, detenerse?
¿Qué hay al final del camino? ¿Quién ha trazado el camino? ¿Qué puede hacer el pobre ojo, mandado a seguir el camino, cuando el camino se bifurca? Y se responde: ¿Qué hay al final del camino? ¿Quién ha trazado el camino?
¿Qué puede hacer el pobre ojo, mandado a seguir el camino, cuando el camino se bifurca?
Variaciones sobre variables
Caracterizó variable tipográfica: mantiene el alma de la familia, pero cambia la forma. Lo que se mantiene es lo que organiza un conjunto complejo dándole unidad en su diferencia. Hay un principio que las variables tipográficas respetan o deberían respetar, que consiste en ser más iguales en sus diferencias con otras variables de su sistema respecto de las variables de otro sistema.
Y ante la pregunta ¿cuántas variables puede tener una familia? Se respondió con dos hipótesis:
Hipótesis 1: tantas variables como sus formas lo permitan.
Hipótesis 2: las mínimas que encuentren fundamentación en el proyecto.
Y precisó el uso de los términos: variable (tipografía), variante (lingüística) y propuso, como ejercicio didáctico, volver al grado cero de las variables tipográficas y pensarlas desde la óptica de las variantes lingüísticas, ejemplificando con variaciones lingüísticas y con variables tipográficas (sí, con todas las variables que se les crucen por la mente:
eje (redonda, itálica), peso (light, regular, bold) y ancho (condensada, extendida) hay otras variables que habitualmente aparecen en las versiones expertas de una tipografía (OSF o “old style figures”, que incluyen los
números elzevirianos, las versalitas o small caps, SC, caracteres superiores, superíndices, subíndices, fracciones, entre otras). Alertó sobre que todas estas variables, que deberían enriquecer y potenciar las posibilidades de uso de los alfabetos muchas veces se desperdician o se usan mal. Y cerró el primer capítulo pensando en la posibilidad de construcción del camino amarillo.
Como entremés, Carlos repartió copioso material editorial en diversas lenguas (libros y diarios principalmente). A pesar de que, en la mayoría de los casos no podíamos acceder al contenido por el desconocimiento de la lengua (turco, ydish, devanagari, coreano...) se podía reconocer perfectamente la función de cada elemento en la página y la jerarquía de la
que estaba investido.
Jerarquía, orden y progreso
Propuso fijar la atención en la proyección del valor imagen y el valor palabra constituidos como jerarquías textuales, donde el vínculo es el diseñador. La jerarquía gráfica implica gradación, es lo que se destaca y está fuertemente influenciada por el hábito de uso, por la recurrencia. Y cuando habló de la posibilidad de introducir modificaciones en el uso sostuvo que la lengua no da cuenta del mundo, si no que la lengua es el mundo y es la única posibilidad de conocerlo y que la lengua es un artificio. Y declaró: En la lengua hay orden, pero no hay progreso.
Para facilitar la cuestión, pasó a los ejemplos, donde propuso un texto de Plutarco para luego desandar el camino textual del modo en que lo haría un editor (identificando y seleccionando la información para dotarla de jerarquías y por tanto de cierto orden de lectura) y reescibiéndolo en sección, volanta, título, bajada, autor, referencia de autor... Y así hasta agotar el texto de Plutarco.
Reforzando lo dicho anteriormente resaltó que por lo acostumbrados que estamos a usar la lengua como algo natural no percibimos su carácter de construcción, de artificio. Por lo que aprender a leer en los términos en los que un diario o revista nos invitan a leer requiere una enorme tarea de aprendizaje. Para colaborar con eso punteó algunas categorías que constituyen jerarquías. Aclaró que los nombres varían en ocasiones de autor en autor y de país en país, pero lo importante no es reconocer la etiqueta que refiere la jerarquía sino la función que cumple. Lo hizo
tomando como objeto los elementos que integran el titulado y el texto. Identificó cada uno y lo describió con precisión, tanto en forma como en contenido.
Como reflexión final dijo: “Esto es apenas el inicio de un extenso recorrido que debiera durar muchas horas para poder aproximarse, mínimamente, a una descripción suficiente. Como ya he comentado, mi intención no fue
mostrarles una colección de huesos sino, a partir de un tema como las variables y jerarquías, ilustrar la productividad que puede tener la reflexión crítica de ciertos temas que parecen estáticos y hasta tediosos, pero que en realidad esconden las maneras en las que el ojo se conduce por la página, cómo construye sentido, qué se evidencia, qué se oculta y por sobre todas las cosas, qué se puede leer en los rastros que el tipógrafo, el editor, el diseñador y el diagramador dejan luego de su faena cotidiana con el mundo de las letras vivas. Poder detenerse, aunque más no sea por un momento en la lectura de estos rastros puede darnos pautas para construir nuevos caminos. Que podrán estar más cerca o más lejos del camino amarillo, pero que si son tomados a conciencia y con elaboración crítica, con mayor probabilidad nos llevarán a un buen destino.”
Los invito a recorrer el pdf, podrán ver allí la diversidad de elementos de los que se valió Carlos para acompañarnos en el recorrido del camino.
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