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Reseña charla de Vicente Ros |
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Hubo
una trascendental paradoja en la exposición
de Vicente Ros: su sólida y minuciosa investigación
sobre el incunable Crónica de Nuremberg,
impreso por Anton Koberger en 1493, fue leida, con
puntos y comas, de una carpeta de dos anillos, cuyas
hojas estaban prolijamente mecanografiadas.
Ros, desde hace 18 años, es el Vicepresidente
de la Sociedad de
Bibliófilos Argentinos, además de
apasionado poseedor de una biblioteca personal cuyos
volúmenes amenazan desplazarlo paulatinamente,
de ambiente en ambiente, de su inmaculada casa en
el barrio de Flores.
Memorioso e infalible con fechas, nombres y lugares,
comenzó este quinto encuentro de t-convoca
recordando, también desde la lectura, con
pelos y señales, una secuencia de anécdotas
personales donde entre interlocutores, referentes,
lugares y maestros fueron mencionados Raúl
Mario Rosarivo,
Rubén Fontana, la Fundación Gutenberg,
Teodoro Becú, varios libreros-anticuarios
de Buenos Aires, entre otros.
Ros centró su charla en una descripción
puntillosa, erudita y apasionada de la sociedad
que cobijó, impulsó e hizo posible
este incunable, que fue en su momento, hace 510
años, una gran enciclopedia del mundo, profusamente
ilustrada, obra maestra no sólo del sistema
de impresión tipográfico de tipos
móviles, sino también de otras manifestaciones
del trabajo del hombre, artesanales e industriales,
tales como la encuadernación, el grabado,
la iluminación (nombre dado a la colorización
manual por parte de especialistas a las páginas
impresas sólo en color negro), entre otras.
Otro punto importante que destacó Ros es
la magnitud proyectual, económica y de distribución
de una empresa que se propuso concebir y realizar
más de 1500 ejemplares de un libro, que debían
ser «colocados», vendidos, en toda la
Europa culta, refinada y de gran poder adquisitivo
del siglo XV, a través de representantes,
«vendedores» enviados expresamente a
ofrecer
este prodigio de la cultura occidental a reyes,
nobles, autoridades eclesiásticas y poderosos
hombres de las artes y el comercio de la época.
Las imágenes que ilustraron el desarrollo
de la charla fueron obtenidas de dos fuentes: El
mismo Vicente Ros permitió que se fotografiara,
en soporte digital, un folio original de uno de
los ejemplares del incunable (que adquirió
aquí en Buenos Aires hace varias décadas),
y también de una edición especializada,
una especie de diccionario del incunable.
Por otro lado, Marcela Romero hizo una búsqueda
en internet de varios sitios que poseen abundante
información sobre la Crónica de Nuremberg,
también llamado Liber Chronicarum. |
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Reseña: Mauro Oliver |
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