El sábado 20 de diciembre, en el cierre por este año de las charlas de T-Convoca, tuvimos oportunidad de escuchar a Carlos Carpintero y compartir una visión sobre el diseño de fuentes desde una perspectiva diferente.
Carpintero, docente de la cátedra de la Dra. Leonor Arfuch de Comunicación de la FADU/UBA, aporta ideas que toma de las ciencias de la comunicación y nos permiten pensar nuestro trabajo, y pensarnos a nosotros mismos como productores de discurso de una manera más amplia.
Analizar al signo tipográfico desde un aspecto meramente morfológico, desde una visión que se apoya sobre teorías donde la percepción es entendida como algo fisiológico y universal (innato, no aprendido), implica recortar el plano del sentido, su aspecto cultural, quedando empobrecido el análisis que podemos hacer. Y también nuestra manera de entender la tipografía.
Entender al diseño tipográfico como un proceso cerrado que puede y debe ser pensado y controlado en su totalidad por un actor, el diseñador, oculta los procesos dinámicos y complejos que constituyen y atraviesan la producción cultural.
Hacer visibles los aspectos culturales del signo,
hacer aparecer ese plano de sentido nos permite
entender al diseño de fuentes como una producción cultural compleja y encontrar nuevas respuestas a viejas preguntas.
La naturaleza horizontal de los encuentros de
T-Convoca nos permitió intercambiar ideas y experiencias, enfrentar posiciones, y en el desarrollo de la discusión, encontrar puntos de acuerdo que enriquecen la manera de entender esto que hacemos los diseñadores.
Encontrar una zona difusa constituida y condicionada
por múltiples actores y factores que es donde los diseñadores operamos. De manera más racional a veces, de manera más intuitiva otras; proponiendo o respondiendo; hablando con palabras ya dichas por otros, dándole nuevos sentidos a signos que ya están presentes en la cultura, versionando y aportando novedad. Participando así de la producción y reproducción de la cultura en la que vivimos.
En esta charla quedó claro que lo que se diseña
no es la comunicación, y que evitando dogmatismos
y relativismos «cualquiercosistas», el diseño
es una actividad que se enriquece al ser pensada
y entendida en un sentido amplio.
Los diseñadores, por estar dentro de la cocina del diseño, podemos aportar una mirada genuina y generar un saber, en diálogo con nuestra actividad, que permita explicar cómo es que se cocina y se hace más rico este plato que preparamos todos los días.
El sábado en el Recoleta, Carlos Carpintero prendió el fuego.
Reseña: Mariano Nuñez |